El auge de las "Fake News" y nuestra forma polarizada de experimentar el mundo. - GestaltExplora
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El auge de las «Fake News» y nuestra forma polarizada de experimentar el mundo.

El otro día estuve viendo un documental. Contaba cuanto se han incrementado las noticias falsas o más conocidas ya como «fake news» en los últimos años y sobre cómo pueden fácilmente manipularnos.

Y el efecto «noticia falsa», no es contraproducente sólo en el ámbito de la información, si no en planos más hacía uno mismo, la forma de pensar y nuestros posicionamientos sobre una cuestión concreta. En primer lugar hablaba sobre la motivación que le llevaba a una editorial a sacar una noticia a la luz pública sin previamente contrastarla.

Y en segundo lugar voy a poner un ejemplo sobre la conversación que mantuve con un amigo, donde le pregunté cómo reaccionaría si de pronto lee en un periódico que la edad de jubilación se rebaja 10 años. A lo que me responde que abriría de par en par los párpados para comprobar si es cierto. Cuanto más anhelemos, deseemos o nos identifiquemos férreamente con una idea, más credibilidad daremos a una noticia que pueda reforzar dicha idea. En el fondo sospechamos que sea un bulo pero nos esforzamos en creer lo que estamos viendo, escuchando o leyendo.

Vemos lo que queremos ver y creemos lo que queremos creer. Por poner otro ejemplo, cuando vemos un cuadro no experimentamos lo mismo dos observadores. Una pintura hiperrealista está plasmada en dos dimensiones (sobre una superficie plana), aunque a través de una serie de técnicas de claro-oscuro vemos profundidad y pareciese incluso que la pieza tuviese relieve. Algo similar ocurre con nuestra percepción y la forma en cómo procesamos una determinada información. En función de nuestras creencias ya le daremos la veracidad que necesitamos en función de lo que esperamos.

En Terapia Gestalt se llama polaridad. Es una de las consecuencias del carácter y sobre lo que hablaba en la entrada anterior. Cuanto más rígido sea el carácter y en función de las experiencias menos deseables que hayamos vivido con esto o aquello, iremos paulatinamente polarizándonos o como sería más correcto, «extremándonos». Esto podría explicar algunos hitos del panorama internacional: El Brexit, la presidencia de Trump en EE.UU, partidos con ideologías de extremos, las guerras comerciales, etc., responden a este patrón. -¡Mí, me, míos, conmigo!-. Este es el lema que nos hemos puesto por montera y lo que esté al otro lado hay que exterminarlo. El miedo a lo que hay al otro lado hace que lo odiemos por una cuestión de supervivencia y hegemonía; -¡Lo nuestro es mejor que lo vuestro!-

Nos creemos libres de elección pero estamos polarizados «programados» en pensar, escoger y actuar en función de nuestra estructura caracterológica, nuestra educación, nuestras experiencias y valores. Es vivir atrapado en una máquina que no funciona acorde a lo que soy en verdad. La intolerancia, la desigualdad y el odio son las mejores compañeras de este mal endémico que acucia con fuerza en pleno siglo XXI.

Ocurre lo mismo con innumerables cosas muy bellas a nuestro alrededor que pasan inadvertidas a nuestra consciencia, ya que por el ritmo frenético que llevamos es imposible poner atención en ellas. Así como tampoco somos capaces de captar señales corporales, oportunidades que nos surgen y soluciones que se encuentran al alcance de nuestros dedos, pero en ese nivel consciencia dualizada nos es imposible captarlas. Hemos puesto un piloto automático, actuamos de forma robotizada y nos identificamos con algo que dista mucho de lo que somos en realidad. Nos hemos alejado de nuestra verdadera esencia y cómo decía Fritz Perls, el padre de esta corriente: “En terapia Gestalt estamos para impulsar el proceso de crecimiento y desarrollar las potenciales humanas… no podemos únicamente que acabar con nuestras actuaciones, también tenemos que llenar vacíos y hoyos en la personalidad y hacer de nuevo a la persona entera y completa”. La noche y el día como polaridad, entendiendo conceptualmente que la noche es el periodo de tiempo que la tierra está del lado opuesto al sol y por lo tanto reina la oscuridad, no se trata más que de una mera definición para que nos entiendan cuando nos referimos al término. Ahora mis preguntas: -¿Experimentaban nuestros antepasados los primates ese período de tiempo nocturno de la misma forma en cómo lo hacemos nosotros?- , – ¿Quizás ellos simplemente lo experimentaban y nosotros lo conceptualizamos?- , -¿Entendemos el mundo a través del codificador de nuestro carácter?-.

Quería compartir esta reflexión sobre la carencia de amor y de tolerancia a lo diferente a nuestra forma de pensar, así como la tendencia al desprecio que el ser humano ha adoptado ante los retos más complejos a los que se enfrenta.

¿Qué opináis al respecto?, ¿Cuál es la lente a través la cual interpretas tu mundo?, ¿Quieres seguir conociendo más sobre la personalidad y cómo ésta te condiciona?

Pues sígueme semanalmente en mi blog de www.gestaltexplora y ve haciendo tus propios progresos en este sentido.

¡TE ESPERO!

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