Conoce el eneagrama desde gestaltexplora parte VII Eneatipo 4 -La Envidia- GestaltExplora
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Conoce el eneagrama desde gestaltexplora parte VII Eneatipo 4 -La Envidia-

ESTADIOS PSICO-EVOLUTIVOS (Psicoanálisis – Gestalt – Piaget)

En la entrada anterior hice mención de 4 egotipos E2, E8, E1 y E7 en los que el ajuste nuclear que va a determinar la estructura caracterial de cada uno ellos, se produce en una etapa más tardía. Eso no quiere decir que su carácter no sea igualmente neurótico al de otros eneatipos e incluso que puedan existir complicaciones en la personalidad que deriven en una patología más severa. Pero a diferencia de otros, en ellos se podría decir que opera una fuerza que les empuja a estar más en el «aquí y ahora», quizás con menos miedo (o menos consciencia de él) y no tan preocupados en asuntos pasados ni futuros, ya que desde su oscurecimiento cognitivo les hace más activos e impulsivos que los egotipos situados en la parte baja del eneagrama.

Uno de mis propósitos con este recorrido eneagramático es desmontar la idea del eneagrama cómo una especie de herramienta esotérica, cómo muchas personas siguen creyendo y totalmente carente de rigor clínico, cuando en realidad es algo cada vez más utilizado por los psicólogos en estos últimos años como referencia en su trabajo psicoterapéutico y de investigación.

Para ello voy a plasmar los diferentes estadios que atraviesa una persona desde que nace hasta la edad adulta, con el enfoque de tres escuelas distintas para ver las diferentes etapas en las que se puede producir el ajuste del que ya he hablado anteriormente y que va a determinar a posteriori la estructura de personalidad del individuo.

Vamos a centrarnos principalmente en los estadios evolutivos que se han establecido desde el enfoque gestáltico y el psicoanálisis, ya que Piaget determina 4 etapas que van más orientadas a la evolución en cuanto a la psicología del aprendizaje y no tanto en relación a la construcción del «Sí mismo» o «Self», ni a las formas de contacto del niño con el entorno que le rodea.

En la siguiente imagen veremos los diferentes estadios tanto en el enfoque gestáltico, en el que estoy principalmente especializado, como en el psicoanalítico. Lo importante aquí, más que acordarse de las distintas etapas, es comprender que cuando antes se produce una situación traumática, más severo podría suponer el ajuste que vamos aplicar para compensar esa herida de la que venimos hablando a lo largo de todo este recorrido.

Acorde a lo que vamos viendo en el apartado «Eneagrama VS Trastornos DSM», la línea o la frontera para determinar lo que son rasgos propios del carácter a contemplar la posible existencia de una patología severa, es un tema algo peliagudo, que la psiquiatría a través del DSM-5 (última edición), lo fija en un número determinado de síntomas manifestados en un período de tiempo concreto. En mi opinión no se deberían establecer criterios tan rígidos en algo tan relativo y complejo simultáneamente, como es el funcionamiento del carácter y cómo éste se va estructurando.

Al igual que nadie es un número o patología por mucho que lo queramos encasillar dentro de una herramienta o manual, llámese Eneagrama, DSM o cualquier otro sistema sobre el que nos apoyemos y más que llevarlo a una verdad absoluta, deberíamos ver más a la persona cuyas características son personales y prácticamente únicas.

ETAPAS DEL DESARROLLO EN GESTALT ETAPAS DEL DESARROLLO EN EL PSICOANÁLISIS

ENFOQUE GESTÁLTICO

  • CONFLUENCIA PRIMARIA

Etapa en la que el modelo relacional entre el bebé y su madre es de absoluta fusión. La percepción del bebé es la de un límite común para dos realidades (Él y su madre). No existe una consciencia de diferenciación de los límites entre el «Yo y Tú», si no que el bebé siente que su madre es una extensión de él mismo.

  • INTROYECCIÓN

Aquí se podría emplear vulgarmente el concepto de la «ruptura de la cáscara» o lo que se denomina la fase del «primer fulcro», donde se comienzan a delinear los límites del yo diferenciándolo con su ambiente. Esta diferenciación abre paso a esta fase que se percibe como un «gran vacío» que hay que llenar. Es decir, es el momento de comenzar a nutrirse del ambiente para llenar sin discriminar, no sólo el alimento. Su madre desarrolla una sensibilidad visceral para intuir cuales son las necesidades del niño y nutrirlo de todo aquello que necesita. El niño se va nutriendo y asimilando las primeras estructuras perceptivas como el lenguaje y el sentido de pertenencia. En esta etapa y en correlación a la etapa psicoanalítica, «oral», es cuando comienza el desarrollo dental y cuando el modo de contacto que el niño emplea para explorar todo aquello que le llama la atención, será a través de llevárselo a la boca para morderlo.

  • PROYECCIÓN

Si la introyección sería «tragar sin discriminar», la proyección sería lo contrario. Sería escupir aquello que no podemos digerir. En esta fase el niño advierte tensiones pero cuyo organismo aún no está preparado de identificarlas como propias. El niño se las atribuirá a su ambiente, al «Tú». El niño en esta fase a través de su sistema senso-motor necesita explorar, experimentar, manipular y es en esta fase cuando comienza a buscarse fuera de sí mismo y llega la fase de deambulación, comenzándose abrir un inmerso horizonte para el niño que es el saber mantenerse de pie. Poder caminar le otorga una experiencia revolucionaria y más autónoma en cuanto a poder alejarse o aproximarse. Existe ya una diferenciación entre el «Yo y Tú» pero el sentido del yo aún mantiene una estructura muy rudimentaria y corpórea, llevándole a situaciones de confusión. A veces cuando le hemos dicho a una niño: ¡Guapo! y responde ¡Tú guapo!, es un ejemplo donde podemos deducir que aún no tiene plena consciencia de los límites.

  • RETROFLEXIÓN

Llamada también la fase del «segundo fulcro», en ésta el niño comienza a diferenciar entre la imagen de sí mismo y la del otro y algo decisivo entre la imagen y la realidad. Los límites están mucho más diferenciados y puede identificar qué pertenece a él mismo y lo que queda fuera, y por lo tanto, considerado como extraño. Es un momento en el que puede prescindir de su madre, es decir, se puede hacer así mismo lo que le gustaría recibir del exterior o el ambiente. Cuando el organismo llega a la frontera de contacto, no se produce un contacto sino que este retorna sobre sí mismo, retroflecta y le otorga un mayor grado de autonomía (soy capaz de tener cuidado de mí mismo).

  • CONTACTO 

Es el estadio final en el proceso madurativo del niño. La interacción entre organismo y ambiente alcanza su máxima intensidad. La confusión de los límites se disipa y el organismo puede estar presente y entregarse a la experiencia del nosotros, juntos, con la consciencia de encontrar posteriormente los propios límites. Es decir, el constante ciclo de contacto-retirada funciona más eficazmente y puedo entregarme a la experiencia de la interacción con consciencia de mis verdaderas necesidades.

  • POST-CONTACTO

Una vez producido el contacto pueden ocurrir dos modalidades:

  • Quedarme pegado a él sin posibilidad de prepararme para otra nueva experiencia (confluencia neurótica o fobia a la autonomía) 
  • O romper prematuramente el contacto sin posibilidad de fluir en la satisfacción y espontaneidad volviendo hacia el sí mismo (egotismo o fobia del vínculo)

ENFOQUE PSICOANALÍTICO

  • ETAPA ORAL

Comprende aproximadamente los primeros 18 meses de vida. Durante esta etapa es habitual ver a los niños morderlo todo. Esta es la forma de exploración que el niño emplea para conocer su ambiente y la boca representa la forma en cómo satisfacer las demandas de la libido. Es común ver a los papás impedir taxativamente que el niño emplee este método de exploración pudiendo derivar en bloqueos que subyacen en el inconsciente y que podrían derivar dificultades en el compartimiento futuro del adulto.

  • ETAPA ANAL 

En esta etapa es cuando el niño comienza a controlar el esfínter en la defecación, ya al final de la etapa oral y hasta los 2,5 a 3 años aproximadamente, actividad que Freud asoció al placer y a la sexualidad. Además de esto tendrían un paralelismo con actitudes tales como la acumulación (ahorro y disciplina) y el gasto (derroche) sin tener que asociar estas actitudes en exclusiva con la administración económica. Un comportamiento poco tolerante en esta fase por parte de los progenitores, no permitiendo que el niño progresivamente aprenda a gestionar esta parte de su organismo, puede igualmente derivar en dificultades futuras en la edad adulta.

  • ETAPA FÁLICA 

Dura entre los 3 y 6 años de edad en la cual la sensación placentera está en la acción de orinar, así como en la curiosidad en la diferencia de los órganos genitales entre hombre y mujer, diferencias de género, formas de ser, vestir, etc. Freud relacionó esta fase con el llamado «complejo de Edipo», en el caso de los niños quienes se les despierta una atracción por la madre y sientes celos y miedo por el que ejerce el rol de padre. Y «complejo de Electra» más tarde Jung introdujo este nuevo concepto en el sentido inverso en las niñas.

  • ETAPA DE LATENCIA

Comienza sobre los 7 años de edad y termina en el inicio de la pubertad y se caracteriza por no tener una zona erógena concreta durante esta fase, de ahí su nombre de «latencia», quizás en parte por todos los castigos recibidos en cada una de las etapas anteriores. La afloración de la vergüenza y el pudor estarían muy presentes en esta etapa. Una especie de retracción para posteriormente dar paso al comienzo de la pubertad y el nuevo despertar de pulsiones sexuales relacionadas con esta etapa de importantes cambios físicos.

  • ETAPA GENITAL

Se inicia en la pubertad en adelante. El deseo sexual se hace más manifiesto y ya no se puede controlar como en etapas anteriores. Los genitales representan nuevamente la zona erógena pero que a diferencia de la etapa fálica se vive la sexualidad desde un plano más maduro a través de vínculos de carácter más abstracto y simbólico, que tienen que ver más con el consenso y el apego con otras personas.

ENEAGRAMA VS DSM

Voy a mostrar en la siguiente ficha el Eneatipo 4, el envidioso, ante una complicación de su carácter, la similitud con la descripción que hace el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5). En las siguientes iré añadiendo hasta completar los 9 egotipos. ¡Repito!, esto no es una ciencia exacta y no hay que considerarlo en términos precisos ni absolutos.

 

 

 

 

Trastorno de la Personalidad Evasiva-DSM-5

Patrón dominante de inhibición social, sentimientos de incompetencia e hipersensibilidad a la evaluación negativa, que comienza en las primeras etapas de la edad adulta y está presente en diversos contextos y que se manifiesta por cuatro (o más) de los hechos siguientes:

1. Evita las actividades laborales que implican un contacto interpersonal significativo por miedo a la crítica, la desaprobación o el rechazo.

2. Se muestra poco dispuesto a establecer relación con los demás a no ser que esté seguro de ser apreciado.

3. Se muestra retraído en las relaciones estrechas porque teme que lo avergüencen o ridiculicen.

4. Le preocupa ser criticado o rechazado en situaciones sociales.

5. Se muestra inhibido en nuevas situaciones interpersonales debido al sentimiento de falta de adaptación.

6. Se ve a sí mismo como socialmente inepto, con poco atractivo personal o inferior a los demás.

7. Se muestra extremadamente reacio a asumir riesgos personales o a implicarse en nuevas actividades porque le pueden resultar embarazosas.

 

ENEATIPO 4

El eneatipo 4 también es triste, parecido al E5. Le gusta disfrutar de la vida, pero nunca se siente suficientemente satisfecho. Si se satisface ya no se puede quejar más. Puede llegar a un nivel de agresividad similar al E8. Su capacidad de sufrimiento es muy alta y hay un constante revenir hacia el dolor. Es tenaz para conseguir sus objetivos pero no logra muchos ya que nunca se satisface. Muchas veces no llega a gastar esfuerzos en perseguir algo, ya que cree de antemano que no lo va a conseguir. Lo placentero siempre termina por enturbiar algo feliz. No supone infancias dramáticas, pero si insatisfechas. Es muy dramático y tiene la capacidad siempre de ver la botella medio vacía. Siempre tiende a mirar desde la escasez. Se frustra y frustra al otro. Conviven con un tormento ya que no pueden disfrutar de la paz. Hay una relación entre el E4 y el E6 que entre ellos podrían representar un amor frustrado e imposible como el de Romeo y Julieta. Este estilo de personalidad destaca por ser romántico, sensible, creativo, preocupado por la belleza y la estética y con tendencias artísticas. El eneatipo cuatro suele reproducir la traumática experiencia del abandono al verse muy diferente a los demás, al grupo, potenciando así el rasgo del individualismo, de sentirse especial. Así pues, no es de extrañar que se le califique de bohemio, raro, original, distinto, e incluso excéntrico. Rechaza la rutina y la vulgaridad. Una canción que definiría este rasgo sería “Calle Melancolía” de Joaquín Sabina.

RELACIONES

Después del E9, el E4 sería el más masoquista de todos los eneatipos. Su tendencia autonegadora le convierte en una persona con un fuerte revenir al dolor, del que al mismo tiempo se alimenta y necesita, mostrándose desde ahí para reclamar la atención que necesita de los demás.

Como ya dijimos en la entrada anterior, El E8 en relación con el E4 también sería un rasgo masoquista, con una autonegación, enfado con el mundo y con una subyacente resistencia a vivir. De hecho el E4 sexual se puede llegar a confundirse con el E8, ya que desde su sensación de constante carencia va a perseguir lo que cree que necesita, sin que dicha sensación se calme y convirtiéndole así en un rasgo tremendamente agresivo.

Podríamos establecer una relación también entre el E4 conservación y su necesidad de sentirse emocionalemente muy vivo, con el E6 sexual (contrafóbico). Ambos necesitan de experiencias emocionalmente intensas para sentirse especialmente vivos.

ALAS

Dentro de su «grupo emocional», justo en la parte superior se encuentra el E3 cuyo mecanismo dijimos que era la -identificación- con un objetivo que le conduzca al éxito, y eso condicionará su estructura neurótica a la hora de vincularse. Hasta tal punto que su obsesión por la imagen les hace ponerse el mejor traje para cada ocasión. Bien, el E4 también es un carácter muy sensible con la imagen, que a diferencia del E3, generalmente le ha de otorgar un carácter singular y único, ya que subyace en ellos una necesidad de ser vistos ante su sensación de ser menos que los demás.

Por otro lado encontramos el E5 en el extremo inferior izquierdo ya perteneciente a la triada del pensamiento. Tanto el eneatipo IV como en el V existe en ambos una incapacidad emocional de cuidar de sí mismos. Una forma subyacente de reclamar atención, reconocimiento y seguridad económica. Es cierto que el E4 desde un plano más emocional, tiene un carácter auto-negacionista en el cual siente un estado de carencia constante, mientras el E5 desde un plano mucho más intelectual y una postura donde «ya ha tirado la toalla» y ya ni siquiera merece la pena compartirse con nadie. Una actitud retraída, tímida, introvertida, donde prefiero la autosuficiencia que depender del otro. El E5 lleva consigo el lema que dice: «yo me lo como, yo me lo guiso»

OPUESTOS

El opuesto por excelencia al E4 (gris, melancólico, triste, quejumbroso, apagado), lo vamos a encontrar en el E2 (colorido, alegre, optimista y con mucha energía). El E2 tiende a emular emociones de entre las que se pierde e incluso llega a confluir emocionalmente con el otro, con quien se confunde, mientras que el E4, emocional también, no se siente digno de ese goce, ya que su frustración a necesidades no resueltas lo asoció rápidamente a un juguete roto de su madre, donde ya no se sentía digno de ser querido.

INFANCIA

Siguiendo con los distintos estadios anteriormente explicados, sabemos que el E4 es un carácter «oral», eso significa que en esa etapa el niño realiza el contacto con su mundo exterior a través de la boca y su instinto de mamar. He hablado de un primer estadio que en Gestalt se denomina «confluencia primaria», se trata de una fase en la que el niño no diferencia entre el «Yo-Tú», es decir, el niño siente que su madre es una mera extensión de sí mismo. Cuando esta diferenciación se va produciendo siente que depende de la teta para sobrevivir y satisfacer sus necesidades.

La herida en este caso se produce cuando el niño comienza a asociar que su frustración ante necesidades no satisfechas, es porque él/ella ya no tiene el mismo valor para la persona de la que depende. Por lo tanto la «teta buena», se invierte en un sentimiento de «teta mala» construyendo a partir de ahí una imagen de carencia y de autodesvalorización e incluso culpándose así mismo de no ser autosuficiente.

Paulatinamente el niño va entrando en un círculo vicioso generando un sentimiento de animadversión y rechazo hacia la madre. Un conflicto en el que se va forjando el carácter E4 donde necesito y dependo de la persona que al mismo tiempo desearía destruir.

Por ello en el adulto la queja y su actitud autonegadora le impide permitirse lo placentero, ya que el placer le sacaría del bucle en el que se encuentra, ya que el satisfacer sus necesidades plenamente significaría dejar de lado su autocompadecimiento y su revenir al sufrimiento, que tiende a mantener como forma de contacto. Es la forma en como el E4 trata de vincularse para ser visto y tenido en cuenta por los demás. En realidad debajo de esta actitud sufrida existe un gran enfado y frustración que tiende a reprimir, aunque no todas sus versiones, ya que el E4 sexual puede llegar a confundirse con el E8, ambos con un fuerte sentimiento de venganza. La principal diferencia la encontramos en que el E8 cuando consigue lo que necesita, independientemente de los medios que emplee, suele pasar a otra cosa, se satisface; el E4 sexual no, quedándole esa sensación de insaciabilidad. El E4 sexual corta cabezas, es más, lo cree necesario.

INSTINTOS

  • CONSERVACIÓN

La pasión de la envidia refleja la idea de la carencia (diferencia del E2 que hay una imagen falsa de abundancia). Cuando la envidia se apodera del instinto de conservación dice: “Tengo que poder con todo”, como un sufridor sin queja. Es poco quejoso y crece con el sufrimiento, resiste y se exige más así mismo. Se le va a llamar “TENACIDAD”, ya que alcanza sus metas con tenacidad. Tiene un punto de E9, cuida al otro. Es el menos E4  o el eneatipo cuatro contrafóbico.

  • SOCIAL

Se cree menos y siente que “El prado del vecino es más verde que el mío” y la queja es su estrategia para conseguir las cosas, “El que no llora no mama”. Es una personalidad saboteadora, nunca es suficiente y es más fácil quejarse que moverse para solucionarlo o hacer algo con la queja. Llegan a justificarse para no competir. A este instinto social de la envidia le vamos a llamar “VERGÜENZA”.

  • SEXUAL

Da una personalidad muy intensa, persigue sus deseos sin tomar en cuenta al otro. Es quejoso pero mucho más activo, más arriesgado, menos frágil. Se llama “ODIO”. Es muy competitivo, nunca tiene suficiente pero va a por ello cortando cabezas (incluso lo cree necesario), aunque a diferencia de E8 no hay satisfacción con aquello que coge, nunca se sacia, quiere más.

AJUSTE DINÁMICO

Tanto en la versión más neurótica (flecha roja), como en la menos neurótica (flecha verde), no quiere decir que el eneatipo 4 se vaya a convertir en un E2 o en un E1 respectivamente. La estructura de la personalidad puede ser más o menos flexible, pero nunca cambia de forma. Un eneatipo nunca se podrá convertir en otro. La flecha sólo representa el significado de «inercia»: Propiedad que tienen los cuerpos de permanecer en su estado de reposo relativo o movimiento relativo. Es decir, podemos estar moviéndonos en unos márgenes relativos de neurosis siendo mayor si la inercia del comportamiento se dirige a un eneatipo 2 y siendo menor si la inercia se orienta hacia el eneatipo 1.

Su peor versión (más neurosis)

En el llamado camino hacia el estrés, el E4 se mueve hacia el E2. Este movimiento hace que intente remediar e interrrumpir el contacto de forma neurótica en sus relaciones, las consecuencias derivadas de retirarse a su mundo propio y descuidar la relación.

De tal forma, el acercamiento al E2 supone tomar una actitud forzada de cordialidad, entrega y amabilidad para volver a acortar las distancias. Es una forma de aferrarse y solidificar la relación y evitar el posible abandono por parte del otro.

También puede en momentos concretos potenciar la dependencia de la otra persona, recordándole los favores prestados o lo importante que es él para el otro.

 

Su mejor versión (menos neurosis)

Por otra parte, el E4 en proceso de integración se desplaza al E1. De esta manera se deja llevar más por el instinto en lugar de refugiarse en lo emocional. Diferencia mejor la realidad de la subjetividad impregnada en sus estados o reacciones emocionales.

A través de esta aceptación de la realidad, se implica directamente en la vida y toma su responsabilidad para con el mundo, encontrando en sí mismo su auténtica valía y fortaleza.

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