Conoce el eneagrama desde gestaltexplora parte V Eneatipo 2-El Orgullo- GestaltExplora
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Conoce el eneagrama desde gestaltexplora parte V Eneatipo 2-El Orgullo-

LAS FIJACIONES

Ya he compartido en alguna de las entradas anteriores la importancia de tener en cuenta, no sólo al individuo, si no del sentido que éste cobra en relación con aquellos que le rodean y del contacto con su entorno más próximo. Todo el recorrido por el eneagrama que hemos hecho hasta ahora, trata de explicarnos como cada uno de nosotros buscamos nuestro espacio en la familia de origen y de los límites que nos encontramos para posteriormente ir ajustándolos a nuestras experiencias. Con este ajuste fuimos apasionándonos, unos desde una pereza introspectiva, otros desde la identificación con el éxito, otros desde un miedo patológico a ser aniquilado por una autoridad omnipotente, otros desde el orgullo, la gula, la lujuria, etc. Podríamos decir en referencia a la pasión y cuya herida ocasionada por ésta en nuestra infancia, es sólo de índole emocional y por ende, en este estadio temprano sería muy blanda y tierna. De ahí muchas veces las palabras de los clínicos y desde su lenguaje característico: «Cuando más temprano se aborde este cuadro psíquico, menos consecuencias acarreará a la persona en su edad adulta». Desde el punto de vista eneagramático se debe a que nuestra consciencia aún no ha fijado en exceso la distorsión cognitiva y siempre va a ser más fácil trabajar con materiales blandos y flexibles, que con aquellos mucho más rígidos.

Por lo tanto cada una de las pasiones que vamos a ir desgranando en este recorrido del que hasta ahora ya conocemos, -la pereza-, -la vanidad- , -el miedo- y en esta entrega última -el orgullo-, todas ellas tienen una fijación asociada. Por lo tanto la pasión es a la emoción, como la fijación lo es al intelecto. Los neurólogos que investigan el funcionamiento del cerebro explican que la mente es el intercambio entre nuestro cuerpo y del mundo exterior que percibimos a través de nuestros sentidos. Por lo tanto todo lo que vemos y como nos hace sentir cada experiencia que vivimos a nivel interno, será interpretada por nuestra mente; pero: ¿Esa interpretación se ajusta a lo que sucede en realidad o no es más que una falsa ilusión formada? En efecto, cada una de las fijaciones no son más que nueve formas distorsionadas de interpretar el mundo externo que nos envuelve, 27 formas falsas del yo que limitan considerablemente nuestras capacidades de desarrollo humano y sólo nos permiten acceder a una escasa porción de todo nuestro potencial.

En la siguiente ilustración se ve el eneagrama donde aparece debajo de cada pasión, su fijación correspondiente y en la parte inferior el mecanismo de defensa más recurrente visto ya en entradas anteriores:

Ya conocemos con esto cómo se va construyendo la personalidad, así como el papel que juegan en ello el centro emocional, los instintos y el centro intelectual. En un primer momento de nuestras vidas éramos lo que anteriormente hablábamos de «esencia» y con un «instinto puro». A través de los límites impuestos comenzamos a sentir un déficit que podría ser la sensación de una falta de atención, una temprana privacidad de experiencias placenteras, una falta de reconocimiento a tal y cómo somos, una sensación intermitente entre abandono y cuidados, etc. Esto va produciendo una herida emocional que vamos a tratar de compensar y por ende iremos ajustando nuestro equilibrio interno entre la acomodación y el medio que nos rodea (la búsqueda del lugar dentro del sistema familiar). A medida que vamos relacionándonos con papá, mamá (la autoridad) y con los hermanos (los iguales), iremos incorporando dichas experiencias a nuestra propia actividad, reajustándolas con la experiencia obtenida. Fruto de la naturaleza de este ajuste determinará la forma apasionada y en cómo ésta se apoderará de uno de los tres instintos ya conocidos (conservación, social y sexual). Sin darnos cuenta nos vamos alejando de esa estructura pura y paulatinamente nos acercaremos en función del ajuste a uno de los tres vértices del triángulo central del eneagrama, o si recordáis a uno de los tres venenos que los budistas consideran los responsables de la degradación de la consciencia.

 

El centro intelectual será el responsable de reafirmar dicha percepción errónea y nos creeremos algo que no somos en realidad, limitando considerablemente nuestras capacidades de ver lo obvio y no permitiendo a nuestro sistema de regulación organísmico, su sabia tarea de mantener el equilibrio vital. Ya en este punto la máquina funciona deficitariamente, o lo que sería lo mismo, mente, cuerpo y espíritu no estarían compensados. En el caso de este capítulo la pasión del E2 es el orgullo, una herida producida por la frustración de no ser quizás reconocido por alguno de sus progenitores, comienza a sentir que a través de una seducción consciente o inconsciente puede conseguir llenar su vacío y manipular desde esta estrategia la búsqueda ávida del amor que siente como negado; un sensación de carencia enmascarada que no se resigna, a diferencia del E4 a dejarlo estar, y sale con impulsividad y atrevimiento a vincularse desde esta manipulación. En cambio, el centro intelectual responsable de la fijación de este carácter se llama «auto-adulación», es decir, el E2 cree que sólo a través de adularse, inflar y auto-engrandecer su propia imagen es la única forma posible de compensar su frustración al rechazo, su dependencia y su insaciabilidad de amor.

 

ENEAGRAMA VS DSM

 

 

 

Trastorno de la Personalidad Histriónica

 DSM-5

Patrón dominante de emotividad excesiva y de búsqueda de atención, que comienza en las primeras etapas de la edad adulta y está presente en diversos contextos, y que se manifiesta por cinco (o más) de los hechos siguientes:

1. Se siente incómodo en situaciones en las que no es el centro de atención.

2. La interacción con los demás se caracteriza con frecuencia por un comportamiento sexualmente seductor o provocativo inapropiado.

3. Presenta cambios rápidos y expresión plana de las emociones.

4. Utiliza constantemente el aspecto físico para atraer la atención.

5. Tiene un estilo de hablar que se basa excesivamente en las impresiones y que carece de detalles.

6. Muestra auto-dramatización, teatralidad y expresión exagerada de la emoción.

7. Es sugestionable (es decir, fácilmente influenciable por los demás o por las circunstancias).

8. Considera que las relaciones son más estrechas de lo que son en realidad.

 

ENEATIPO 2

El eneatipo 2 es el rasgo histriónico. En el rasgo cristiano existe un orgullo legítimo. «Me siento bien conmigo mismo, no necesito ser ni más ni menos de lo que soy». Pero en el tipo 2 del eneagrama nos referimos a otro orgullo en el que necesito resaltar, subrayar con el fin de que me alaben. Este estilo de personalidad destaca por su imagen amable y seductora, le gusta ayudar a los demás y sentirse imprescindible pues necesita sentirse necesitado, incluso descuidando sus propias necesidades para complacer a otros, con la secreta esperanza de que será correspondido sin tener que pedir. Tienen un alto concepto de sí mismos y un temperamento optimista a diferencia de los E6 muy ensimismados en sus preocupaciones. Su ajuste se basa en un auto-engrandecimiento por una falta de apoyo en la zona inconsciente. El deseo ávido de amor del histérico no es un fenómeno de origen sexual, sino un mecanismo de seducción para colmar dicho deseo. Cuando llega la decepción de lo que creen ser, el globo se pincha. Quizás sea el rasgo que más difícil tenga la salida. Debajo se encuentra la tristeza, ese amor que fue ofrecido, no era tal amor y el que recibió tampoco. Forma parte de los eneatipos de la parte derecha del círculo o la triada de los sentimientos. Algo no “sentido” no tiene valor que, a diferencia del E6, algo no “entendido” es lo que carece de sentido. Son el centro del universo desde la emocionalidad. Los E2 resultan muy teatrales y con fuertes altibajos emocionales y cuanto más incurren en esta tendencia, menos verdaderas son sus emociones. Un tipo 2 sería Rita Barberá o Raphael. Una canción que definiría el rasgo 2 sería “Como yo te amo” de Rocío Jurado.

RELACIONES

La característica básica de la línea histiroide del eneagrama y lo que comparten los egotipos de la triada del sentimiento E2, E3 y E4 sería una excesiva preocupación por la imagen, un sentido equivocado del ser que no corresponde a lo que se ve y se valora desde fuera en estos caracteres. El E2 contrasta en su manipulación histriónica, con la identificación con el logro y el prestigio del E3, confluyendo prácticamente ambos cuando se produce la explosión del vanidoso al ver truncados sus objetivos. El E2 cuando contacta con su carencia, con su interior a través de una actitud introspectiva se enraíza y se centra. El E3 lo hace contactando con su miedo y tomando consciencia de sus verdaderas limitaciones.

Al igual que el E7, el Egotipo 2 comparte con éste en que ambos son altamente seductores, con la diferencia de que el E7 seduce intelectualmente y el E2 emocionalmente. Mientras el E2 tiende a confluir y confundirse en las emociones ajenas, el E7 mucho más intelectual se convierte en el vigía de sus propios valores. Ambos tienen un cáliz amable, dulce y de mucha vitalidad.

También encontramos similitud entre el E2 y el E8 ya que ambos son impulsivos y arrogantes. Cuando el E2 siente no ser tenido en cuenta, ni satisfechas sus necesidades puede entrar en cólera. Lleva el lema: «Haz el amor y la guerra.» Un contraste peculiar que lo da su inestabilidad emocional y teatralidad pudiendo pasar del amor al odio en un segundo.

ALAS

El E2 a diferencia de la actitud tiránica del E8 o la exigencia moralista del E1, una de sus alas, se mueve entre una actitud extrovertida, a veces invasiva y con bastante jeta que atienden a su avidez de amor, pero que este comportamiento se puede tornar impulsivo y belicoso si no le llega la atención que demanda de los otros. El E1 por ejemplo se muestra afable, bondadoso, normativo como modo de constreñir y no dejar salir su ira, que de reconocerla dañaría el concepto de sí mismo; pero por mucho que a través de su «formación reactiva», trate de no querer hacerse cargo de ella estará engañándose a sí mismo y a los demás. Al igual que el E2, la «represión» del orgullo le hará parecer una persona generosa, bondadosa, ayudadora. Tenderá a no dejarse llevar por intelectualizaciones que le desmonten su falsa imagen inflada y auto-engrandecida. Cuando realmente se da cuenta que tal amor, tal amistad, tales personas de su entorno no corresponden a dichas idealizaciones es cuando el E2 entra en ira y saca su lado más exigente y belicoso; esa falsa abundancia con la que tanto se habían identificado se desvanece, como un globo cuando se pincha y deja escapar el aire. Además de esto podríamos añadir una represión de sus propias necesidades ya que al tener su histriónica emocionalidad al servicio de sus impulsos, se pierde y se confunde entre sus necesidades y las ajenas. Algo parecido a lo que hace el E6 con el pensamiento pero éste al contrario y en detrimento de su brújula emocional.

El E2 tiende a emular emociones, reprimiendo de la consciencia cualquier intelectualización que le pueda frenar su impulsividad y sus corazonadas que le evocan a su vez una gran confusión. El E3 sería el menos emocional de los tres estando más preocupado de su imagen y el sacrificio que lo conducirá al éxito y el E4 reprime la ira disfrazándola de un tono melancólico y quejumbroso.

OPUESTOS

Podemos presenciar claramente una polaridad con el E4 que mientras tiende a la tristeza, en el E2 goza plenamente de una felicidad interior. Mientras en el E2 hay brillo, luz y color, en el E4 hay poco brillo, algo apagado y gris. En cambio ambos comparten un sentimiento de dependencia, pero mientras que el E2 reacciona a él de forma mucho más proactiva y con estrategias de seducción, el E4 lo deja en manos de los demás tras haberse dado un buen atracón de autocompadecimiento. El mecanismo de evitación que encontramos en el E2 es el de la «represión» de su orgullo donde éste opera al servicio de la seducción. El E2 se identifica con una imagen inflada de sí mismo e incluso de tipo extraordinario que le incita a hacer por los demás, aunque este autoengaño le lleva por lo general a recibir más de lo que suele ofrecer. Su estrategia niega de alguna forma su rasgo dependiente. Todo mecanismo lleva implícito en su ejecución una forma compensatoria de reestablecer el equilibrio ante un déficit o falsa creencia que subyace en la estructura de su carácter, en el caso del E2 fue un rechazo al contacto con alguno de sus progenitores y entendió de forma temprana a no rendirse poniendo la seducción a su servicio.

También encontramos un fuerte contraste entre el E2 y el E6, donde el primero no aboga por el razonamiento analítico e inhibe todo pensamiento lógico que le pueda atenuar su intensidad, efusividad e histrionismo por muy irracional que sea. Digamos que su herida radica aquí, alterando la realidad con una abundante emocionalidad, impulsividad y autoengrandecimiento. Mientras al E6 le pasa exactamente lo mismo con los pensamientos, a los que por su condición insegura tiende a elucubrar en exceso e incluso ponerse en lo peor, siempre en detrimento de la emoción que escinde y las acciones que pospone. El E2 es a las emociones lo que el E6 es a los pensamientos.

 

INSTINTOS

  • CONSERVACIÓN

Produce lo que vamos a llamar el “PRIVILEGIO”, el princesito o la princesita. Tienen un status sin que tengan que hacer nada. A diferencia de los otros dos subtipos no van a luchar por ser el centro. Se pondrán en segunda posición esperando que vayan a buscarles para ponerles en el lugar que les corresponde. Esperan a que se les concedan privilegios. Son muy aristocráticos y sienten que no necesitan hacer nada. Finalmente es una niña que se encuentra cómoda ahí siendo una adulta irresponsable (adolescente eterno), buscando protección. Hay una batalla entre ser niño o crecer y pelear. Es el orgullo de no ir a pedir las cosas directamente. Es el más solitario y contrafóbico de los E2.

  • SOCIAL

Va a encontrar en el poder, la ambición y el prestigio su forma de ser, el centro. Es el E2 poderoso y no persigue el poder para sí mismo, si no arropado por hacer bien a los demás. Estos usan más la cabeza, encantadores, ambiciosos y se acercan mucho a la autoridad. Lo vamos a llamar “AMBICIÓN”.

  • SEXUAL

Es el E2 por definición. El orgullo al servicio del instinto de sexual da una persona muy seductora, la búsqueda de la conquista, de que los demás la deseen. Es el poder al servicio de la atracción. “Necesito que la gente vea lo sexual que soy, lo exitosa que soy”. A este instinto lo vamos a llamar “ATRACCIÓN”.

INFANCIA

El niño busca el contacto físico desde su necesidad de relación y desde su erotismo (inconsciente). El niño no siente reciprocidad, posiblemente ante los límites que sus progenitores establezcan por su miedo a la excitación. Son niños que perciben la mirada seductora de sus progenitores y ejercen su poder a través de ella. Suelen ser niños que ayudan y descargan trabajo a sus progenitores ocupándose de sus hermanos y han asociado que el cariño y el afecto son un premio que deben de conseguir siendo buenos. De esta forma han ido anteponiendo las necesidades de sus padres y hermanos a las suyas propias y de ahí que en la edad adulta existe una avidez de atención y aceptación insaciables. Aunque se vivan generosos, casi siempre reciben más de lo que dan. Una vez que termina la fase edípica ha se producirse una sana desvinculación e individualización entre la madre y el niño o éste se sentirá abandonado por la madre y rechazado por el padre. Si el E2 siente que su demanda insaciable de atención no es colmada puede demandarlo con un gran enfado. Incurren en una sobredimensión de su propia imagen y viven con la sensación de una gran abundancia afectiva; como si se tratase de un gran globo, cuando éste se pincha y conectan más con su imagen real ya no saben que hacer. El pretender no agradar a todos los que le rodean y conectar más con sus limitaciones y carencias es el mejor antídoto para los E2.

AJUSTE DINÁMICO

Tanto en la versión más neurótica (flecha roja), como en la menos neurótica (flecha verde), no quiere decir que el eneatipo 2 se vaya a convertir en un 8 o en un 4 respectivamente. La estructura de la personalidad puede ser más o menos flexible, pero nunca cambia de forma. Un eneatipo nunca se podrá convertir en otro. La flecha sólo representa el significado de «inercia»: Propiedad que tienen los cuerpos de permanecer en su estado de reposo relativo o movimiento relativo. Es decir, podemos estar moviéndonos en unos márgenes relativos de neurosis siendo mayor si la inercia del comportamiento se dirige a un eneatipo 8 y siendo menor si la inercia se orienta hacia el 4.

Su peor versión (más neurosis)

Ante la tensión y el estrés, el E2 se va al eneatipo E8, dando rienda suelta a su agresividad a través de la desvalorización y humillación del otro.

Deja de lado su imagen agradable y encantadora, volviéndose duro, exigente y dominante, reprochando la falta de interés, valoración o afecto ajeno.

Su mejor versión (menos neurosis)

Sin embargo, cuando el E2 está más en su centro, tiende al E4, contactando más con su interior a través de una actitud introspectiva. Así, consigue conectar con sus verdaderas emociones y con sus necesidades reprimidas, aceptando aquello que bajo su imagen queda escondido y cuidándose verdaderamente a través de un sano egoísmo.

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