Conoce el Eneagrama desde Gestaltexplora Parte I - GestaltExplora
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Conoce el Eneagrama desde Gestaltexplora Parte I

 

 

ENEAGRAMA DE LAS PASIONES

El eneagrama es una herramienta de clasificación de la personalidad. No se trata de mirar muy de cerca ni de forma muy particular sus distintos rasgos de carácter, lo que nos podría llevar a vernos reflejados erróneamente en distintos eneatipos simultáneamente o identificarnos con uno erróneo. Se trataría más bien de identificar el rasgo más nuclear, el que más define mi personalidad y por ende determina un mayor número de respuestas, la mayor parte de ellas fijadas e inconscientes. Tampoco se trata de algo que tengamos que llevar a términos absolutos, sino más bien un mapa orientativo que nos ayude a conocernos mejor a nosotros mismos y sacar a través de él nuestro máximo potencial. Por lo que este tipo de conocimiento es importante adquirirlo desde formaciones que sean de índole experiencial, donde uno pueda indagar directamente asuntos propios, ver con lo que se identifica, desde dónde se vincula con los otros y que aspectos rechaza de sí mismo para ir descubriendo vivencialmente cual sería su rasgo caracterológico más próximo.

El método teórico en el conocimiento de éste tipo de herramientas, no funciona. En el libro «El propósito de la educación» de Jiddu Krishnamurti se hace y lanza la pregunta: ¿Qué significa la educación?, ¿Alguien se ha preguntado alguna vez por que estudia lengua, matemáticas, geografía, etc.? No voy a entrar ahí, pero sí enfatizo la importancia a través de un aprendizaje por «experimentación» ya que a través de la lectura, realización de test en internet o contenidos audiovisuales que encontremos por la red, no va a tener el mismo impacto sanador y puede inducirnos a error.

 

UN POCO DE HISTORIA

El eneagrama tiene una larga pero velada historia. Se cree que se originó en Afganistán hace unos dos mil años; quizás en los primeros años de la influencia cristiana en Persia y luego se infiltró en los círculos musulmanes después de que esta religión invadiese Asia Central y el Subcontinente de India. Hasta el presente siglo ha permanecido estrictamente como una tradición oral y secreta sólo dada a conocer a los adeptos del sufismo. Lo que en Occidente se conoce del eneagrama tuvo su inicio con George Gurdjieff, si bien no hay una descripción escrita de dicho trabajo. A Oscar Ichazo se le atribuye el conocimiento del eneagrama sufí en círculos académicos, primero en Chile, de donde es originario y luego en EEUU. Ichazo se educó en Bolivia y Perú y fue introducido en la tradición sufí del eneagrama por un hombre cuyo nombre él prefirió no revelar. Algunos años después, Ichazo atrajo la atención de algunos miembros de Esalen (California), entre las que se encontraban Claudio Naranjo, O`Leary, Helen Palmer y otros prestigiosos psiquiatras.

 

LOS TRES CEREBROS

Una previa explicación que va a ayudar a comprender el funcionamiento eneagramático, es la ya conocida existencia de los tres centros o cerebros:

El cerebro reptiliano o instintivo (instinto):

Está  relacionado con los comportamientos estereotipados y predecibles que definen a los animales vertebrados poco evolucionados como los reptiles. Esta estructura se limitaría a hacer que aparezcan conductas simples e impulsivas, parecidas a rituales que siempre se repiten del mismo modo dependiendo de los estados fisiológicos del organismo: miedo, hambre, enfado, etc. Puede entenderse como una parte del sistema nervioso que se limita a ejecutar códigos programados genéticamente cuando se dan las condiciones adecuadas. Aunque de los tres pueda tener la funcionalidad más básica, nos prepara de forma inteligente cuando reconoce una situación de peligro. La actividad cardiopulmonar se acelera para llevar suficientemente sangre a los músculos, el proceso digestivo se inhibe y toda la energía disponible en nuestro sistema muscular nos prepara para una posible huída.

-El cerebro límbico o emocional (emoción):

Responsable de la aparición de las emociones asociadas a cada una de las experiencias que se viven. Su utilidad tiene que ver con el aprendizaje. Si una conducta produce emociones agradables, tenderemos a repetirla o a intentar cambiar nuestro entorno para que se produzca de nuevo, mientras que si produce dolor recordaremos esa experiencia y evitaremos tener que experimentarla otra vez. Así pues, este componente tendría un papel fundamental en procesos como el condicionamiento clásico o el condicionamiento operante de Pávlov y Skinner respectivamente.

-El cerebro neocórtex o cognitivo (mente):

La neocorteza podía considerarse la sede de la racionalidad en nuestro sistema nervioso, ya que nos permite la aparición del pensamiento sistemático y lógico, que existe independientemente de las emociones y de las conductas programadas por nuestra genética.

Bien, una vez que ya conocemos cada una de las funciones que controlan cada uno de estos tres cerebros y siguiendo con nuestro enfoque holístico y teniendo en cuenta que el organismo es un todo del que no podemos excluir ninguna parte de éste, vamos a ver dónde se concentra la energía y que parte de nuestro cuerpo manifiesta algún tipo de cambio o sensación corporal cuando vivimos una situación que accione alguno de los tres centros o cerebros.

Considerándolo en términos bioenergéticos la parte de la cintura hacia arriba (tronco, brazos, cuello y cabeza), es la parte o estructura del organismo de carga y contacto hacia el exterior (estímulos externos que captan nuestros sentidos, los brazos y el tacto de nuestras manos para coger, agarrar, abrazar, etc.). La parte de cintura hacia abajo se encarga de la liberación de la energía (miccionar, defecar, eyacular, etc.).

SU GEOMETRÍA

Voy a detenerme en la forma del eneagrama cuya representación tiene un significado importante para comprender su metodología. En la parte central se aprecia un triángulo el cual simboliza la ley del tres, a las tres fuerzas básicas (Activa, Pasiva y Neutra), que configuran nuestra psique y la vida en general.

En la enseñanza de Gurdjieff, todo fenómeno, en cualquier escala, desde lo molecular hasta lo cósmico en cualquier mundo, es el resultado de la combinación de tres fuerzas diferentes: la fuerza positiva (afirmación) la fuerza negativa (negación) y la fuerza neutralizante (reconciliación). La posibilidad de unidad depende de una confrontación del sí y el no y de la aparición de una tercera fuerza reconciliadora que pueda relacionar las dos. Las nueve partes iguales dentro del círculo expresa la ley de octavas. Gurdjieff decía que es un símbolo universal que muestra las leyes internas de una octava y proporciona un método para conocer la naturaleza esencial de cualquier cosa examinada en sí misma.

El círculo cerrado representa la existencia aislada del fenómeno y simboliza un proceso de eterno retorno y flujo ininterrumpido.

LOS TRES VENENOS BUDISTAS

El budismo explica la degradación de la conciencia en función de los llamados «tres venenos». En el diagrama triangular de abajo podemos ver representados, por un lado, una interdependencia de la inconsciencia activa comúnmente llamada ignorancia en la terminología budista y, por otro lado, un par de opuestos que constituyen formas alternativas de la motivación deficitaria: aversión (no deseo) y la avidez (deseo).

Las emociones en los niños son primarias y coherentes a su comportamiento. El ajuste es la forma en cómo compensamos una carencia. Ante el déficit de amor buscamos la forma para conseguir amor. Esto es el «ajuste». Este ajuste nos va separando del ser, de la esencia. Hasta entre los 5 a 7 años aproximadamente no se comienza a estructurar el sistema cognitivo. A partir de ese momento, el niño va realizando un equilibrio interno entre la acomodación y el medio que lo rodea y la asimilación de esta misma realidad a sus estructuras. Es decir, el niño al irse relacionando con su medio ambiente, irá incorporando las experiencias a su propia actividad y las reajusta con las experiencias obtenidas; para que este proceso se lleve a cabo debe de presentarse el mecanismo del equilibrio, el cual es el balance que surge entre el medio externo y las estructuras internas de pensamiento. Cuando esto comienza a ocurrir nos vamos alejando más de nuestra auténtica esencia, recordamos menos y aparece el carácter. A partir de ese momento en función del ajuste de cada uno, nos acercaremos de forma más nuclear a uno de los tres vértices o como los llama el budismo, los tres venenos.

La mayor parte somos máquinas dormidas. Hay que tomar conciencia de la máquina. Nos hemos olvidado de qué somos. A veces el recorrido no es agradable. Es un viaje hacia la libertad. El despertar rara vez se produce desde el bienestar. El cuerpo no miente. Cuando sentimos horror es probable que alguien antes nos haya dicho que somos lo peor. Nada fue igual a partir de un proceso. Existe el inframundo, nos metemos y volvemos a salir. El cambio requiere integración.

En la siguiente ilustración he querido plasmar de forma simbólica el funcionamiento del carácter y su funcionamiento de identificación con aquello que he registrado como lo bueno, lo correcto, lo adecuado, lo placentero, mi verdad, etc., y voy a ir alineando o tirando al cubo de la basura todo aquello que he registrado como lo malo, lo incorrecto, lo doloroso, lo que queda fuera de mi forma de interpretar la realidad. No me doy cuenta que de esta forma me voy haciendo añicos y alejándome de mi verdadera esencia. Por ello el trabajo de un proceso terapéutico busca la recuperación de las partes alineadas y volver a construir a la persona nuevamente.

 

Seguimos buscando como niños. El “yo debo” es seguir vinculado a la madre. El “yo quiero” es ser rebelde.

 

LOS NUEVE ENEATIPOS O EGOTIPOS

Los nueve tipos de carácter del eneagrama se basan en los siete pecados capitales que son una clasificación de los vicios mencionados en las primeras enseñanzas del cristianismo para educar a sus seguidores acerca de la moral cristiana. Los “pecados” son en realidad pasiones dominantes del ser humano, una manera de ser que nos impide llegar a ser libres y espontáneos. Los siete pecados capitales son:

 

– 1 Ira: Exceso de manifestación de enfado.

 

– 2 Orgullo: Manifestación exagerada de uno mismo.

 

– 4 Envidia: Desear que al otro le vaya peor que a mí.

 

– 5 Avaricia: Deseo desordenado de acumular cosas.

 

– 7 Gula: Deseo desordenado a la comida.

 

– 8 Lujuria: Pasión a un desenfreno al instinto sexual.

 

– 9 Pereza: Inercia o falta de acción. Descanso exagerado.

 

*A los siete pecados capitales hay que sumar el 6 El Miedo (sensación de alerta y angustia) y el 3 La Vanidad (aparentar, presumir). Así obtenemos los nueve tipos de carácter del eneagrama.

 

TRIADAS

Como ya he comentado antes sobre la existencia de los tres centros o cerebros, los 9 eneatipos están divididos en grupos de tres o triadas que comparten por sus rasgos de carácter algunos comportamientos generales. Esto nos da una pista sobre la dimensión de este sistema, el cual no alberga 9 eneatipos, si no que da 27 posibilidades de contacto o formas falsas del ser.

La Triada Visceral o Instintiva:

Distorsiona especialmente esta necesidad básica y crea un problema relacionado con el control, la autonomía y el sentimiento de la ira (este último como distorsión de la emoción de la rabia “sana” o “natural”). Este tipo de caracteres su forma de vincularse y contactar hacia afuera lo va a determinar su sistema corporal. Se dejan guiar por su intuición y su centro instintivo está inflamado en detrimento de la emoción y los pensamientos. ¡Ojo!, no creamos que ellos no piensan, ni sienten, sólo que estos procesos no predominan o no están tan presentes en su función yoica. En general serían los rasgos más impulsivos, más activos, más inconscientes de su interior racional, emocional y espiritual.

 

La Triada Emocional:

Tiene problemas de autoestima y valoración, confunden el ser con el parecer y tienen problemas de imagen y de identidad. Se identifican más con un determinado estereotipo. Se vinculan desde su centro emocional en detrimento de los pensamientos o su instinto. Demandan atención, reconocimiento, amor, etc. y se identifican con apariencias que posteriormente ante un posible golpe de realidad les ocasiona mucho daño.

 

La Triada Mental:

Encuentran la seguridad en la orientación y explicación mental, se sirven de elucubraciones, previsiones, planificaciones y estimulación mental. Desconfían y cuestionan (especialmente a la autoridad). Están muy condicionados por el miedo, aunque cada rasgo de esta triada se enfrente a él de forma distinta. Suelen incurrir fácilmente en proyecciones y su sensación de vulnerabilidad a un exterior hostil, se enredan en su centro mental y todo aquello que no sea miniciosamente elucubrado carece de sentido, en detrimento de sus emociones e instinto, siendo estos un terreno temido y donde van a resistirse explorar.

 

¿Dónde te sientes…?

 

 

 

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